Por Efraín Blowsmann
- Camacho Solís, el turbulento
- Marcelo Ebrard, el hacedor
- AMLO, dejar ser, dejar pasar
- Padierna Luna, beneficios logrados
- Bartlett Díaz… “con el apagón qué cosas suceden
El PRD dejó de ser ciudadano y se convirtió en un enorme pastel en la que los trogloditas, y únicos invitados, ya se repartieron las rebanadas de esa suculenta y privada tarta. Y no es nuevo. El PRD desde hace años se convirtió en un gran negocio particular, en donde unos cuantos han lucrado no sólo con las candidaturas a diputados local, federal y senadurías, sino que se apoderaron de la administración pública, muy al estilo PRI.
El priista-salinista Manuel Camacho Solís, por ejemplo, ya aseguró su acceso al Senado de la República. Gatopardismo en su más pura expresión. Un hombre al que le abrió las puertas Andrés Manuel López Obrador en el 2000, y que hoy funge como el más poderoso del perredismo no sólo local sino nacional (http://www.ciudadcapital.com.mx/?p=31713).
Manuel Camacho Solís, desechado de las filas priistas por el cúmulo de deslealtades que mostró con sus compañeros de partido, hoy se perfila como el líder del perredismo en el senado, todo gracias al apoyo brindado por el sureño López Obrador, por cierto, también emanado de las filas del PRI. ¡No tenía por qué se diferente!
El otrora súper poderoso Manuel Camacho Solís fue acusado en su momento de ser el autor intelectual de la muerte del malogrado candidato del tricolor a la presidencia de la república, Luis Donaldo Colosio Murrieta, acusación que le propinaron sus propios correligionarios días después del artero asesinato del sonorense, magnicidio ocurrido en Lomas Taurinas, en la ciudad de Tijuana, Baja California (http://www.ciudadcapital.com.mx/?p=31725), en plena campaña.
Sin embargo, y después de las peores atrocidades que cometió en contra de la población del Distrito Federal, Camacho Solís se retiró un año a Europa. A su regreso levantó un endeble partido que le permitiría entrar de lleno al PRD, todo gracias a López Obrador. El Partido de Centro Democrático (PCD) lo lanzó como candidato a la presidencia de México, en tanto que Marcelo Ebrard Casaubon sería el abanderado a la jefatura del Distrito Federal. Esa truculenta institución política más tardó en nacer que en perder su registro. Feneció, ¡sí!, pero Camacho Solís y Ebrard Casaubón ya estaban bajo el cobijo del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. El camino estaba allanado (http://www.ciudadcapital.com.mx/?p=31734). Camacho Solís estaba listo para desplazar a la izquierda y convertir al PRD en apéndice del PRI. Ebrard Casaubon sería su brazo armado.
Pero no es sólo Camacho Solís. También se encuentra involucrado Marcelo Ebrard Casaubon. Este priista, colaborador muy cercano al ex regente capitalino, no sólo logró ser parte medular en el gobierno de López Obrador; en 2005 se convirtió en el “delfín” del tabasqueño AMLO para llegar a la jefatura del Distrito Federal. ¡Toda una hazaña!, no cabe duda. La mancuerna Camacho-Ebrard funcionó y hoy es la es que regentea al PRD. ¡Candidaturas para los perredistas sumisos!… la ciudadanía no importa. Una izquierda disuelta, un priismo resucitado.
Pero si ese gran horror parecería poca cosa, también tenemos metida en los entretelones del gran pastel político-económico a una mujer que no sólo lucró con la las prioridades de los más necesitados, sino que también mantuvo un clima de terror entre sus “agremiados”. Dolores Padierna Luna, fundadora junto con su esposo René Bejarano, de una de las organizaciones más criminales que pudieron haberse gestado en la ciudad de México, también busca hoy un escaño en el Senado mexicano.
Unión Popular Nueva Tenochtitlan es el nombre de la siniestra organización lidereada por los cónyuges. Los 90s fueron sus años de gloria en la entrega de viviendas, viviendas que al menor movimiento se cuarteaban y sus inquilinos, asustados, tenían que emigrar y dejar la propiedad en el más completo abandono. Los esposos, a pesar de la cascada de denuncias en la Procuraduría General de Justicia local, finalmente lograron posicionarse en el PRD. Camacho Solís, los abrazó; Manuel Aguilera Gómez, los apapachó; Oscar Espinosa Villarreal, los apoyo; Cuauhtémoc Cárdenas, los toleró; AMLO, los aprovechó, y Ebrard Casaubon, los protegió.
En esta putrefacta historia que pareciera salida de un libro de Frank Kafka también encaja otro personaje que por su trayectoria parecería estar a la altura de Camacho Solís. Manuel Bartlett Díaz, secretario de Gobernación en tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado, fue el que fraguó la caída del sistema en las elecciones de 1988, cuando contendieron por la presidencia de México Manuel Clouthier, por el PAN; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, por el Frente Democrático Nacional, y Carlos Salinas de Gortari, por el PRI. Fue el poblano Bartlett el que dio la orden para que las computadoras donde se llevaba el registro de los sufragios se “apagaran”, dando así el triunfo a salinas de Gortari. Manuel Camacho Solís ya lo propuso como candidato al Senado mexicano. Cárdenas Solórzano hizo mutis…Todos priistas…
