- Manuel “El Soñador” Granados, “y las malas compañías”
- Martín Mejía Zayas, en busca de reacomodo
- Armando Quintero, dinero para todos
Por Efraín Blowsmann
La Secretaría de Transportes y Vialidad (Setravi) ¡tiene para todo y para todos! Armando Quintero, titular de esa dependencia del gobierno del Distrito Federal, tiene la mano pesada y le apuesta a los mejores gallos del palenque, según él. No sólo logró que su sobrina fuera candidata a delegada por Iztacalco (de hecho esa demarcación es de su propiedad). Este funcionario, listo que és, afiló a las uñas y ahora apadrina al candidato del “Movimiento Progresista” a diputado local por el distrito XII local, Manuel “El Soñador” Granados Cobarrubias. Este oscuro personaje fungió como coordinador de asesores del actual abanderado de “las izquierdas” a jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, cuando éste se desempeñó como procurador General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). ¡Gran mérito!, no cabe duda.
Quintero -decíamos- listo que es, instruyó a Martín Mejía Zayas (su excuñado) para que pagara (y siga pagando hasta mañana, oficialmente) brigadas en favor del otrora priista “El Soñador” Granados. Mejía Zayas -frustrado multiaspirante a delegado por Iztacalco simple y sencillamente desvía recursos de la Setravi en favor de un hombre que no tiene más valor que el conocer a Mancera Espinosa. ¡Claro!, dirían muchas personas, el estar pegado como rémora al que será jefe de gobierno se presta para hacer muchos negocios, es decir, lo que se conoce coloquialmente como tráfico de influencias. ¡los grandes negocios!, pues.
Cuando alguien refiere a Martín Mejía Zayas de inmediato se le asocia con Armando Quintero y la corrupción. Fueron cuñados (Quintero y Mejía, porque la corrupción llegó después); el titular de Setravi estuvo casado con una hermana del director General de Transportes de la Setravi. El rompimiento de ese matrimonio no fue problema: Quintero-Mejía siguieron el camino juntos, pero ahora como socios. Publicidad apócrifa en microbuses y camiones es lo que maneja “el hombre que quiso ser delegado”. Esas son entradas de divisas extras, porque como funcionario tampoco le va nada mal, amén de otros emolumentos que atrapa de manera ocasional, pero que van a parar a sus abultados bolsillos. Venta de placas de taxis y microbuses clonadas, también es la especialidad de Mejía Zayas…
Manuel “El Soñador Granados y las malas compañías: ¡esa es la izquierda! (entiéndase: izquierda de a mentiritas, de hablada, de la boca hacia afuera) que se tiene en la capital del país, pero el caso es que Manuel ”El Soñador” ¡ya se vio! Afirma ante amigos, medio conocidos, desconocidos, familiares y público en general que será el próximo coordinador de la bancada perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). Pero sus sueños de opio van más allá y rayan en lo que muchos conocen como “la dimensión desconocida”: afirma, también ante amigos, medio conocidos, desconocidos, familiares y público en general, que lo ungirán en presidente de la Comisión de Gobierno en el recinto de Donceles y Allende (allende: más allá de).
Parecerían que son muchas las ventajas que dá ser amigo o garbancero de ahora “perseguidísimo”Manuel “El Soñador “Granados Covarruvias, pero tanta “importancia” ha cobrado que huestes perredistas pagan de sus bolsillos 10 de las 15 brigadas que tienen para promocionar el voto, repartir propaganda y pintar bardas allá por la vapuleada delegación Iztacalco, para que a Manuel “El Soñador” Granados no se le desgasten las yemas de sus dedos y finalmente desaparezcan las finísimas líneas de sus magistrales manos.
El profesionalísimo equipo de Manuel “El Soñador” está compuesto por 12 inholoros incoloros e insípidos jóvenes, que sólo sirven ¡para maldita la cosa!, además de chambelanes para acompñar al ”jefe” y llevarle cafecito, papitas light y uno que otro chuchuluco para que a “El Soñador” no le dé el inesperado váhido, empero, esta docena de asesores de ínfima estatura, desconocen el territorio del Distrito XVI local, en Iztacalco, de donde saldrá “vencedor Manuel “El Soñador” Granados Cobarruvias y de ahí al “¡estrellato¡”.
¡Buenas noches… buena suerte!




