- A Quadri lo cuadraron
- Estudiantes de periodismo le bajaron los humos
- Lo calificaron de fascista y represivo
- “Se le hacía tarde” para retirarse del plantel educativo
- En La Salle y UVM, lo recibieron como la flor más bella del ejido
- En la Septién García lo regresaron a su realidad
Poe Efraín Blowsmann
Los políticos simple y sencillamente no pueden ni podrán jamás imponerse a la ciudadanía y menos con los estudiantes de universidades y de Educación Superior. Ejemplo de ello es el abanderado del “Panal” a la presidencia de la república, Gabriel Quadri de la Torre, quien después de haber sido prácticamente ovacionado , apapachado y elevado a rango de héroe en las universidades La Salle y del Valle de México, horas después el gozo se fue al pozo. En la Escuela de Periodismo Carlos Septién García no le brilló el sol y su “triunfo” en el debate del pasado domingo quedó eclipsado ante los duros cuestionamientos de que fue objeto.
Tomado férreamente al volante de un Jetta negro blindado llegó a la esquina de Reforma y Basilio Badillo. De inmediato, el abanderado de el “Panal” lo abandonó una subirse a una Combi de su partido y llegar manejando hasta la puerta principal del plantel educativo. Muy sonriente y orondo, Quadri de la Torre se bajó del ajuto y repartió sonrisas nerviosas. Demasiado tarde, los estudiantes ya lo habían cachado. La combi, por cierto, también lucía placas del DF con permiso de circulación del estado de Colima. La visita de Quadri empezaba mal, como mal terminó para el amigo de Elba Esther Gordillo Morales.
La logística del invitado era más recia que una cuerda de acero forjado. Sin el menor escrúpulo, sus muchachos intentaron retirar del auditorio a reporteros gráficos y periodistas. Salieron por cuerdas: los tundemáquinas los mandaron a volar, no sin antes manifestarles que primero asistieran a conferencias de prensa para que aprendieran a comportarse.
De entrada aceptó no ser candidato ciudadano, y dijo que se lo habían hecho saber hacía mes y medio, cuando fue ungido como candidato del partido de Elba Esther Gordillo Morales. Posteriormente fue calificado de fascista y represor. Quadri de la Torre sudaba, y sudaba bien, no sólo por el intenso calor ocasionado por los alumnos e invitados, sino por los fuertes cuestionamientos que se le hicieron en los temas de Nuevas Tecnologías, seguridad y educación.
Quadri de la Torre fue desinflado. Le extrajeron el gas y tuvo que poner los pies en el suelo. Ta tenía dos días volando entre nubes y creyendo que siempre sería ovacionado. Sus personeros buscaban la salida del candidato. “Los estudiantes se están poniendo agresivos”, decían por teléfono sus empleados. ¡Fascista!, se escuchó en el auditorio, ante lo que Quadri alcanzó a decir ¡carambas!, se puso colorado, sudo un poco más y de inmediato fue llevado a su auto seguido por los estudiantes de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, quienes no dejaban de cuestionarlo.
Presuroso se trepó a su Jetta negro blindado, con placas de circulación del DF, que por cierto no aparecen en la base de datos de la Secretaría de Finanzas. Ahora sí, su chofer tomó el volante y salieron rapidito del terreno “hostil” que había pisado.




