- Marcelo Ebrard y su yate
- Lo balconearon en las redes sociales
- Walmart, ¿otro negocito?
- Una ciudad desastrada, un “alcalde” millonario
Por Efraín Blowsmann
Resulta verdaderamente increíble los observar y comprobar la serie de abusos que desde el poder se perpetran. Por enésima ocasión, y como se ha visto durante los últimos años, son los usuarios de las redes sociales los responsables de balconear a los “poderosos”. Si por los individuos que representan la justicia en este país fuera, las arbitrariedades continuarían galopando a lo largo y ancho de México.
Ahora le tocó al dizque “izquierdista” Marcelo Ebrard Casaubon. El “aplaudido” jefe de gobierno de la Ciudad de México, el gran alcalde de la capital del país, también es de los que le entran a la adquisición de artículos de lujo, y cuando nos referimos a artículos de lujo estamos hablando de un grandielocuente yate que lo tiene guardado (¿escondido?) en algún club marítimo del país.
Resulta una verdadera vergüenza ver que este hombre postulado por el Partido de la Revolución Democrático (PRD) en 2006 para contender por la Ciudad de México, también le haya entrado al asunto del enriquecimiento explicable. Sin embargo, no tenemos por qué sorprendernos: trae la escuela del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El doble lenguaje, sin lugar a dudas. Un hombre de “izquierda” que cobra con la derecha. Un rabanito más en el PRD: rojo por afuera pero blanco por dentro. El tiempo lo dirá todo; el tiempo será el verdugo de Ebrard Casaubon: ¿cuántas propiedades más tendrá este funcionario en su haber? Poco a poco irán saliendo a la luz pública todos los turbios negocios que ha realizado, como es el caso de la trasnacional Walmart, en donde sus hermanos se encuentran inmiscuidos totalmente. “24 millones de dólares repartidos por los estadounidenses a las autoridades mexicanas por permitirles dar el visto bueno para establecer en esta ciudad, y el país, gran cantidad de esos centros comerciales.
“Asiento vacío del compadre, al inflable lo mandé con el nuevobuki inflable”, dice en su cuente de twitter: yfrog.com/h6c2eyz. Aparece, claro, como prueba fehaciente de su riqueza explicable, una hermosa vista al mar desde el yate, que no creemos que sea inflable.
Inflable es su riqueza, no nos queda la menor duda. Mientras entre la ciudadanía campea alegremente la pobreza, Marcelo Ebrard Casaubon.se da la gran vida. ¿Preocupaciones?, ¡cuáles!…





