- Marcelo el represor
- En esta ciudad se puede hacer lo que se quiera, menos poner un dedo en el carril del Metrobús…
- Marcelo prefiere las cosas, pero tiene sus consentidos
- La libertad de expresión no tiene cabida en la mente de Ebrard, y menos la de los pilotos
Si Usted, amigo lector, tiene en mente salir a la calle para gritarle a sus gobernantes que son una bola de parásitos, puede hacer un alto en su camino para ir a la tlapalería más cercana y comprar pintura en aerosol; haga pintas en donde se le pegue su regalada gana y nada pasará. Si Usted, amigo lector, tiene la feliz idea de acampar en pleno Zócalo capitalino, ¡pues hágalo!, que no pasa nada. Además puede colocar una tiendita a un lado del astabandera y vender garnachas y cocacolas…, Ah, pero, no se le vaya a ocurrir poner un dedo en el carril del Metrobús, porque entonces, como glóbulos blancos, elementos de la SSP-DF lo exterminarán, no sin antes darle un “masaje” corporal para que aprenda que en esta ciudad importa más un camión contaminante que la libertad de expresión y la defensa a la fuente de trabajo…
En concreto: si Usted, amigo lector, es trabajador de alguna línea de aviación, no se le vaya ocurrir realizar una protesta o manifestación. Lo más seguro es que un garrote le caiga en plena boca, le tire los dientes y sea conducido a golpes a camionetas de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF)…
Marcelo Ebrard Casaubon tiene sus consentidos en la Ciudad de México. Los integrantes del corrupto SME son los más apapachados, aunque los de Antorcha Campesina también gozan de las simpatías del expriista. Ebrard también tiene “cosas” a las que ama en demasía, y no hablamos del Monumento a la Revolución ni de nuestros lábaros patrios, sino del súper contaminante Metrobús…
El Metrobús, un verdadero fracaso que sólo ha causado estragos en la ciudad y en el corazón capitalino. Metido como supositorio en calles que ya cuentan con transporte público como el Metro, Ebrard se siente el innovador en esta peligrosa urbe. Con premios internacionales pactados de antemano, el jefe de gobierno capitalino se dice demócrata de abolengo, pero en realidad tiene la mente de un priista de los tiempos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari. Un priista disfrazado de perredista…
Pero ahoya ya lo sabemos: las cosas interesan más a este autoritario funcionario extraído del partido más represivo que haya conocido México. Ese es el hombre que quiere ser presidente de México…
Muertes, atropellados, choques y demás chuladas, es lo que ocasiona su queridísimo Mietrobús… Contaminante al estilo chimeco, los camiones de Ebrard circulan por donde existe servicio de transporte público y en breve ocasionarán graves deteriores en calles del Centro Histórico, donde por cierto han ocasionado, las obras, enormes estragos a las ruinas de nuestros ancestros…
Muy bien por el pendenciero Ebrard; muy bien por el prepotente Ebrard; muy bien por el represivo Ebrard… La buena noticia es que no será candidato a la presidencia, aunque como buen equilibrista buscará una posición en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal…





La creación de opciones de transporte para la movilidad es una de las líneas que ha caracterizado al gobierno de Marcelo Ebrard.