- El IETU representa el 4.1 por ciento de la recaudación total de impuestos a costa de crecimiento económico y empleos: Jacques Bardavid Nissim
- Su aparente beneficio fiscal es una ilusión de corto plazo
- Un IVA generalizado de entre 20 y 23 por ciento alentaría la formalidad y el crecimiento acelerado de las empresas y el empleo
La Fundación Sí Podemos, que preside el analista fiscal y escritor Jacques Bardavid Nissim, reiteró su propuesta de eliminar el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), ya que en lugar de incrementar los ingresos fiscales gubernamentales en la realidad a mediano plazo ha limitado la recaudación y provocado la evasión de una manera importante.
Este impuesto, que defiende la Secretaría de Hacienda como un gravamen que reduce la evasión del Impuesto sobre la Renta (ISR) e incrementa los ingresos fiscales, si desaparece permitirá al gobierno en pocos años incrementar hasta en un 100 por ciento la recaudación fiscal, siempre que también el ISR sea eliminado y sustituido por un solo impuesto al consumo, como el Impuesto Único a la Venta Final (IUVF) o el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Jacques Bardavid Nissim, presidente de la Fundación Sí Podemos, que agrupa a empresarios del centro de la República, explicó que en la Ley de Ingresos de la Federación para el 2011, el IETU está presupuestado para contribuir sólo con el 4.1 por ciento de la recaudación total de impuestos, pero su efecto desincentivador del desarrollo económico formal es mucho mayor.
Por ello, insistió en que el mecanismo ideal para recaudar más y al mismo tiempo alentar la formalidad así como el crecimiento acelerado de las empresas, del empleo y de la economía en general, es a través de un solo impuesto al consumo como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) generalizado a una tasa de entre 20 y 23 por ciento.
Dicho esquema, precisó el autor del libro de filosofía fiscal “México a un Paso de Ser Superpotencia Mundial”, ya sin la carga para la sociedad del ISR y el IETU, no sería inflacionario ni regresivo, además de que atraería inversiones productivas caudalosas de otros países y podría convertir a México en una verdadera potencia mundial con oportunidades abundantes de empleo y progreso económico para todos los mexicanos.
El propósito más importante que debe regir la estrategia fiscal de un país es el crecimiento económico y la generación de empleos, pues ello trae como consecuencia natural el incremento en la tributación.
El IETU es un impuesto que tiene precisamente el efecto contrario por varias razones:
Para crecer, dijo, una empresa o un emprendedor deben crear flujos positivos de dinero. Entre más grandes éstos mayor el potencial de crecimiento y de generación de empleos. Pero el IETU castiga con el 17.5 por ciento los flujos netos y castiga la buena administración que los genera.
El IETU también penaliza el ahorro necesario para reunir los fondos que permiten adquirir bienes de producción como maquinaria, pues el dinero que el contribuyente percibe y no gasta en el mismo mes, es gravado inmediatamente con este Impuesto. Lo más grave es que las inversiones productivas no realizadas por el desincentivo del IETU al ahorro, se convierten en plazas de trabajo directas e indirectas no creadas, lo cual contribuye al desempleo en el país.
Una economía sana requiere que el dinero circule, pero el IETU desalienta esa circulación económica cada fin de mes, pues cientos de miles de contribuyentes no desean cobrar lo que ya no pueden gastar en el mismo mes ya que sus proveedores, a su vez, no desean recibirlo.
El IETU se hace pasar como un impuesto relativamente benigno, ya que no es progresivo como el ISR, es decir, es a tasa fija. Pero a diferencia del Impuesto Sobre la Renta, que se toma en cuenta al calcular los impuestos sobre dividendos, el IETU pagado no se considera para tal efecto y en realidad se convierte en una doble e injusta tributación.
Jacques Bardavid Nissim refirió que este impuesto, sumado al resto de nuestra compleja normatividad fiscal, desalienta la inversión, el emprendimiento y la economía formal.
Basta analizar el reporte del 2010 de ‘Doing Business’, que emitió el Banco Mundial, comparando a 183 países en diversos aspectos relativos a la facilidad para hacer negocios. México ocupó el lugar 106 en cuanto a la sencillez para pagar impuestos, el lugar 138 en lo relativo a la carga impositiva sobre las utilidades de las actividades comerciales, y el lugar 167 en cuanto al tiempo requerido para cumplir con la normatividad fiscal.
Ante estos datos, finalizó diciendo el analista fiscal y presidente de la Fundación Sí Podemos, no es de extrañar nuestra dificultad para crecer económicamente y para alentar el emprendimiento en la formalidad.




Completamente dacuerdo con esta propuesta la verdad un iba general ayudaria a evitar la evasion . somos una sociedad consumidora asi q al final del dia el ganon seria el gobierno pero nosotros tendriamos la oportunidad de elevar nuestro nivel de vida