El Charal’ Cravioto y compañeros de Morena, los nuevos Mesías

 

 

  • Ya se comportan como ‘nuevos ricos’ cuando aún nada tienen
  • Pregonan la palabra del buen samaritano y dejan la beligerancia
  • Traicionaron al cándido Mancera y ahora buscan cobrar el favor

Por Aquiles Baeza

Aun cuando ellos lo nieguen, los empleados de “ya saben quién” se comportan como verdaderos “nuevos ricos”. De verdad. Basta recordar su comportamiento días y hasta horas antes de las elecciones, para confirmar el dicho: de rijosos, inconformes hasta porque el sol sale por el oriente, hoy son conciliadores, tranquilos y en todos los mexicanos ven a hermanos suyos.

Incluso, este martes, “El Charal”, mejor conocido como César Cravioto, al salir de la primera reunión de los grupos de transición del Gobierno capitalino y de su “cómplice” –perdón, su patrona–, Claudia Sheinbaum, con actitud de “perdona vidas”, se comprometió a que los documentos que entreguen los muchachos de José Ramón Amieva, “no serán filtrados, pues serán para consumo interno”, advirtió.

Pero ahora sí existe el compromiso de él y su partido, cuando en los últimos tres años su “gran amigo y cómplice”, el entonces secretario de Finanzas, Edgar Abraham Amador Zamora –quien se perfila como próximo director del SAT–, les filtraba cuanto documento recibía, sólo para perjudicar y exhibir al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Pero no sólo él, Amador Zamora, pronto cobrará los favores que le hizo a “ya saben quién”, sino otros “traidores” de la administración del cándido e inocente Doctorcito, como su “amiga”, Rosa Isela Rodríguez Velázquez, de quien no será extraño sea nombrada secretaria de Desarrollo Social del próximo gobierno federal.

Es decir, estos “ricos nuevos” comienzan a servirse con la cuchara grande, pues saben que se sacaron la lotería, con lo que tendrán lo que el destino y “el maldito” PRIAN les negó en toda su desgraciada vida, la cual ha estado llena de traiciones, humillaciones y hasta de venderle su alma al diablo.

De allí que si antes “El Charal” Cravioto era insoportable, ahora se ha convertido en más odiado que Luisito Rey, padre de Luis Miguel, pues en todo evento público o entrevista de prensa infla su pecho, como si fuera un mismísimo pavorreal, para luego mirar por encima del hombro a cuanto reportero o funcionario de la administración saliente se le acerca.

Algo similar ocurre con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Nashiely Ramírez Hernández, quien nunca ha negado su veneración a “ya saben quién”, y de eso estaban enterados los asambleístas que, igual de cándidos e inocentes que el Doctorcito, decidieron nombrarla titular de ese organismo, desde donde ha servido, y seguirá haciéndolo, para Morena.

Mentira de que vela por las garantías constitucionales de los capitalinos. Desde su nombramiento, evidenció que el cargo lo utilizaría para escalar posiciones en la administración que ahora encabezará su verdadero patrón, “ya saben quién”, el cual, como sus muchachotes, ha dejado la beligerancia y ver lo malo en todo. No, ahora el próximo Presidente y sus discípulos, son verdaderos portadores de la palabra de Dios y, seguramente, buscan que pronto los mexicanos nos olvidemos de Jesucristo, pues ellos son los nuevos Mesías. Pero en fin, allá ellos. ¿A poco no?

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