Alerta por el rescate del ‘monstruo acuático’

 

Por Genaro Rodríguez Navarrete

Entrevista con el Dr. Luis Zambrano

  •  El axolotl o ajolote, especie en peligro de extinción; “Refugio chinampa”, busca rescatarlo
  • El proyecto debe convertirse en política pública para que el Gobierno federal se haga cargo

Luis Zambrano González, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lidera el proyecto “Refugio chinampa”, que pretende rescatar la zona lacustre de Xochimilco, principal hábitat del axolotl o ajolote, especie en peligro crítico de extinción.

Las amenazas contra el anfibio de mítico linaje —que inspiró a Julio Cortázar para escribir uno de sus más celebrados cuentos— son reales: crecimiento urbano, contaminación de aguas e irrupción de especies invasoras. De continuar con la tendencia actual, el doctor Zambrano calcula que en 30 años podría desaparecer…

—¿En qué consiste el proyecto “Refugio chinampa”?

—Es un proyecto integral que se realiza en varias etapas. Este año consta de dos líneas de acción para la conservación, protección del patrimonio cultural y la biodiversidad de la zona chinampera: 

Primero, la promoción de la actividad chinampera a partir de la generación de refugios para animales de vida silvestre como el ajolote.

En segundo lugar, la “Etiqueta chinampera”, que consiste en producir hortalizas y otros vegetales con un valor agregado para el chinampero. Acompañado de una estrategia de certificación y comercialización de alimentos para dar certeza a los consumidores que, al comprar un producto de origen chinampero, esté cien por ciento libre de agroquímicos. Al mismo tiempo, dicha compra colabora con la economía local para la conservación de su socioecosistema.

—¿Quiénes lo patrocinan?

—El proyecto se ha ido perfeccionando durante más de 15 años y ha sido financiado por diferentes entidades de gobierno: Delegación Xochimilco, Gobierno de la Ciudad capital a través de la Secretaría del Medio Ambiente y ahora por la dirección de sitios patrimoniales de la Secretaría de Cultura del Gobierno federal.

—¿Cuántas personas participan?

—Dependiendo de la cantidad del recurso, se pueden incorporar más personas al proyecto. Por ejemplo durante el 2017 participaron pescadores, chinamperos,  profesionistas e investigadores de diferentes carreras, abarcando diferentes temas. Son aproximadamente unas 25 personas que se benefician directamente del proyecto.

—¿Qué es una chinampa? ¿Cuáles son sus características básicas?

—La chinampa consiste en una cama de plantas entretejidas sobre la cual se deposita lodo o fango del fondo del lago, ahora convertido en canales, el cual es vasto en nutrientes y minerales, que lo hace sumamente productivo. Sobre esta cama de plantas y lodo, los chinamperos siembran hortalizas, principalmente flores y otros productos como maíz. La palabra chinampa viene del náhuatl cinamitl, que significa ‘tejido sobre cañas’.

Los Xochimilcas fueron los que trajeron esta tecnología a la Cuenca de México, incluso antes de los Mexicas. Se extendieron sobre el gran lago y fueron la base alimenticia fundacional para la ciudad México-Tenochtitlán. Actualmente no se construyen más chinampas; pero las que existen sobrevivieron a la conquista, a la colonia y al crecimiento urbano de la Ciudad de México.

—¿El proyecto pretende también rescatar la agrodiversidad de la zona?

—La construcción de chinampas en poco más de 35 kilómetros cuadrados del lago de Xochimilco provocó, indudablemente, la modificación del entorno paisajístico y ecológico de la región. Entre las chinampas surgió una red canalera por donde los productores navegan en pequeñas pangas para llevar sus productos a tierra firme. Podría suponerse que, como en la gran mayoría de las intervenciones humanas sobre la naturaleza, se pudo haber provocado un desajuste ecológico, sobre todo si se considera que el desarrollo de la chinampería se prolongó durante siglos. Sin embargo, la construcción de chinampas incrementó lo que se conoce como microhábitat y aumentó la capacidad de carga del sistema para soportar el aumento de poblaciones y la diversificación de especies.

Actualmente no es posible desprender el elemento chinampa del ecosistema de humedal que prevalece en la zona lacustre de Xochimilco y Tláhuac. En cada una de las chinampas se dan procesos de sobrevivencia de poblaciones de insectos y otros grupos de animales fundamentales para la cadena trófica de todo el sistema. Las chinampas se volvieron parte fundamental del ecosistema. Una de las razones por las que se ha mantenido la basta biodiversidad de la zona lacustre del Distrito Federal, es debido a la riqueza de nutrientes que aún predomina en los canales circundantes a las chinampas. Esta riqueza está determinada por la abundancia de zooplancton, misma que se encuentra asociada a los organismos que se desarrollan sobre las chinampas que funcionan como sitios de refugio y reproducción.

Es por eso que el proyecto abarca los dos temas de forma integral, por un lado, con los refugios buscamos rehabilitar el hábitat de especies nativas y, por otro, con la etiqueta buscamos reactivar la producción chinampera tradicional.

Xochimilco ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. ¿Esto se traduce en algún beneficio para la iniciativa que Usted coordina?

—El valor excepcional que reconoce la Unesco para darle el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad a la zona lacustre de Xochimilco, es la chinampería; no la chinampa como elemento físico, sino la chinampería. Implica también el conocimiento tradicional de producir alimentos sobre el agua y todo el contenido sociocultural y ecológico que esto supuso en la historia desde la fundación de la Ciudad de México.

De ahí la importancia de implementar proyectos que pretendan reactivar la actividad chinampera tradicional y el rescate del socioecosistema.

—¿Cuántas hectáreas abarca el proyecto?

—El proyecto se desarrolla dentro de la zona lacustre de Xochimilco. En esta etapa, que corresponde al 2017, se buscan rehabilitar 1,500 metros cuadrados de chinampas, que incluyen los canales para refugios del ajolote.

—¿Qué retos tendrá que enfrentar?

—El reto más importante es la continuidad debido a que no tiene un financiamiento permanente. Se han visto retrocesos en temas como la presencia de carpas y tilapias, o en el mantenimiento de refugios que ya fueron construidos. Estos se abandonan porque no hay seguimiento ni recursos.

Debe convertirse en política pública para que el Gobierno federal se haga cargo y la UNAM sólo le dé seguimiento y sea coadyuvante.

—¿Cuál  ha sido la recepción de este plan entre pobladores de Xochimilco?

—Muy buena, cada vez tenemos más chinamperos interesados en participar.

—¿En cuánto tiempo se podría evaluar su éxito?

—Se trata de un proyecto a largo plazo. Desgraciadamente la zona lacustre está tan deteriorada que se calcula pueda desaparecer con todo y ajolote en aproximadamente 30 años, de continuar con esa tendencia. Si el proyecto tiene éxito podríamos decir que ese tiempo puede irse a los 50 o 60 años. Pero lo importante es darle la continuidad necesaria para que no ocurra. El éxito inmediato que se puede ver es la sobrevivencia de ajolotes en el refugio y el mejoramiento de productos chinamperos.

—¿Qué refugio?¿En qué consiste?

—Tenemos un plan B que consiste en mantener una población de ajolotes en vida libre —lo cual conlleva que los animales mantengan sus características silvestres—, así como un banco genético de la especie.

Para esto se seleccionó uno de los cuatro lagos artificiales de la Cantera oriente de Ciudad Universitaria. Se estudiaron los parámetros fisicoquímicos y biológicos de los lagos para ver cuál era el más óptimo. Solo uno tuvo las características adecuadas.

En este lago se introdujeron varios individuos de ajolote, a la manera de un banco genético de animales briosos que mantienen las características de la especie.

—¿El ajolote es parte de la mitología náhuatl?

—En la mitología náhuatl, el ajolote es la advocación acuática del dios Xólotl, hermano mellizo de Quetzalcóatl.  El ajolote (del náhuatl: atl, “agua” y xólotl, “monstruo”; monstruo acuático), es la advocación acuática del dios Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl y monstruoso a causa del nacimiento gemelar. 

Su historia comienza con el mito de la creación del Sol y la Luna, ocurrido en Teotihuacán. Allí fue creado el Quinto Sol. Xólotl, a diferencia de Quetzalcóatl, rehusaba la muerte. Decidió no sacrificarse huyendo del verdugo. Se ocultó de éste cambiando de forma hasta transformarse en un pez llamado axolotl. Ésta fue su última metamorfosis. Pero finalmente el verdugo lo atrapó y le dio muerte.

—¿Es comestible?

—Nuestros antepasados prehispánicos lo degustaban en platillos especiales para los sacerdotes. No eran consumidos por el pueblo en general, sólo por los principales. A la fecha sobreviven platos que se hacían especialmente con ajolotes, como el tlapique, por ejemplo, pero ahora se prepara con pescado.

Actualmente el ajolote ya no se consume.

—¿Tiene uso medicinal?

—Tradicionalmente se ha usado en la elaboración de jarabes para la atención de malestares en vías respiratorias; pero en este aspecto, científicamente, no se le han descubierto atributos.

Sin embargo, el nivel regenerativo que tiene, tanto de miembros como de órganos, y el hecho de presentar un fenómeno llamado neotenia, que es la capacidad de no metamorfosearse, de mantenerse siempre en su etapa juvenil, ha hecho que la especie sea de las más estudiadas a nivel mundial.

Perfil | Dr. Luis Zambrano

Nació en la ciudad de Tampico, Tamaulipas. México. Es egresado de la licenciatura en Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Obtuvo su doctorado en Ecología Básica en la UNAM entendiendo los efectos de las carpas en pozas mexicanas. Realizó un posdoctorado en Aquatic Ecology and Water Management Group, Wageningen Agricultural University, Holanda. Tiene 57 artículos científicos publicados, 11 capítulos de libros y 41 artículos de divulgación de la ciencia. Publica ahora en La Brújula una revista digital de Nexos. Ha dirigido 18 tesis de licenciatura y 27 de posgrado. Desde hace más de 10 años ha impartido diversos cursos de licenciatura en la Facultad de Ciencias y Facultad de Arquitectura de la UNAM. También ha dictado cursos en el posgrado de Ciencias del Mar y Limnología y Ciencias Biológicas de la UNAM, así como en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Ha obtenido financiamiento para desarrollar 25 proyectos como investigador responsable. Sus líneas de investigación son la ecología acuática y restauración, así como la ecología urbana. Trabaja en Xochimilco, Pátzcuaro, Montebello y Sian Ka´an.  Miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Limnología desde 1997, de la Sociedad Mexicana de Ictiología desde 2001, de la American Society of Ictiologist and Hepretologist desde 2003, del Aldo Leopold Leadership Program de la Universidad de Stanford desde 2009 y de la Academia Mexicana de Ciencias. Desde el 2000, ha sido Investigador de la UNAM. Ahora ocupa cargo de Investigador Titular C de Tiempo Completo de la UNAM y con el Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores. Fue Secretario Ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (RESPA, UNAM).

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