Lo más importante es acabar con la corrupción: AMLO

?“El que quiera puestos que vaya al mercado”.

?La compra de votos es “pecado social”.

?“Vamos a frenar todas las privatizaciones”.

Por Genaro Rodríguez Navarrete

El reloj marcaba las 13:49 horas cuando el precandidato presidencial del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó el micrófono para iniciar su arenga ante simpatizantes que ya lo esperaban desde las 12:00 horas, en la cancha de usos múltiples del Municipio de Emiliano Zapata, Morelos, el pasado 4 de enero. Horas antes, en la Ciudad de México había presentado a los integrantes de su gabinete de seguridad, en caso de ganar las elecciones de julio próximo. La demora estaba justificada porque el político tabasqueño encabezó previamente un mitin en Xochitepec (Morelos), donde reveló que las encuestas lo colocan 15 puntos arriba de sus competidores, con ventaja incluso en estados como Chihuahua, Baja California, Sonora y Sinaloa.

En la localidad que lleva el nombre del prócer morelense, López Obrador recordó: “Ya llevamos años en nuestra lucha. Ahora estamos muy cerca de lograr que esos sueños de nuestra gente se conviertan en realidad. Faltan seis meses para las elecciones del primero de julio de 2018. Entre todos vamos a hacer historia. Vamos a realizar la transformación que necesita nuestro país. Y esto es muy importante. Que se sepa: estamos luchando para transformar a México. ¡No por cargos! ¡No por puestos! ¡El que quiera puestos que vaya al mercado! Allá hay muchos puestos. Estamos luchando para que haya justicia, democracia, paz y tranquilidad en nuestro querido México.”

En medio de la algarabía producida por una banda de viento, los chinelos y la multitud, apenas se podía escuchar el discurso del político tabasqueño, único orador en el acto: “Estamos luchando en todo México. Vamos a cumplir todos los compromisos. Vamos a sacar a México del agravio en que se encuentra. Vamos a sacar a nuestro pueblo de la pobreza. Vengo a ratificar los compromisos que estamos adquiriendo con todos los mexicanos”.

En mangas de camisa, con una temperatura ambiental que frisaba los 24oc a la sombra (según la App correspondiente), Obrador como muchos le llaman, disertaba sin inmutarse. Entre otros compromisos, habló de que “se les va a pagar más a los trabajadores del gobierno, a los maestros, enfermeras, médicos, policías, a los soldados y marinos. Vamos a poner orden. Vamos a acabar con todos los privilegios. Ya no habrá aviones ni helicópteros para el traslado de los altos funcionarios públicos. Ese avión que compró Peña, que vale 7 mil 500 millones de pesos, es un avión de lujo que no lo tiene ni Donald Trump. Un avión para 280 pasajeros. No hay en el mundo un presidente con un avión así. Yo no me voy a subir en él. Ese avión se va a vender. Ya se lo mande ofrecer a Trump”, sostuvo provocando aplausos y risas del respetable.

De ganar la presidencia de la República, el precandidato de la coalición “Juntos haremos historia” que integran Morena, PT y PES, se comprometió a terminar con “la fantochería”. “No voy a andar rodeado de guardaespaldas. El Estado Mayor Presidencial va a pertenecer a la Secretaría de la Defensa. El que lucha por la justicia no tiene nada por qué temer”.

También anunció que no ocupará la Residencia Oficial de Los Pinos, donde tradicionalmente viven los Presidentes de la República y sus respectivas familias desde el sexenio del general Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940). “Los Pinos van a formar parte del Bosque de Chapultepec. Un espacio para que le pueblo pueda disfrutar de las artes y de la cultura. Voy a seguir viviendo en la casa donde vivo actualmente y cuando mi hijo termine la primaria ?va en quinto año?, voy a rentar una casa cerca del Palacio Nacional. Y voy a ir todos los días a las seis de la mañana para tener acuerdos con el Secretario de la Defensa, el Secretario de Marina, con la Secretaría de Gobernación ?que ahora será una mujer? y con el Procurador. Allí recibiremos el parte policiaco de todos los delitos reportados en las últimas 24 horas. Y vamos a tomar decisiones. Así lo hice cuando fui jefe de gobierno de la Ciudad de México y se redujo la incidencia delictiva en más del 30 por ciento. Hoy me estoy comprometiendo a trabajar desde muy temprano y asumir mi responsabilidad de Mando Único porque el presidente es al mismo tiempo, como lo establece la Constitución, comandante supremo de las fuerzas armadas de México. Vamos a garantizar la paz y la tranquilidad en el país. ¡Este es mi compromiso!”

Los vítores interrumpían la alocución de AMLO, quien acompaña cada frase con ademanes que parece tener bien estudiados. Y se desplaza sobre el templete con notable seguridad.

“Pero también que se entienda que no va a ser solo con el uso de la fuerza. No se puede enfrentar la violencia con la violencia. No se puede apagar el fuego con el fuego. Atacar el mal con el mal. El mal hay que atacarlo haciendo el bien. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”, redondeó su planteamiento.

Y a sabiendas del auditorio que lo escuchaba, el aspirante presidencial empezó a delinear los puntos cruciales de su discurso: “Vamos a apoyar, antes que nada, a los productores del campo. Vamos a apoyar a ejidatarios, a pequeños propietarios. Vamos a apoyar toda la actividad productiva del campo, a agricultores, ganaderos, pequeños y medianos empresarios y comerciantes.

“Y se le va a dar atención especial a jóvenes. Todos los jóvenes van a tener garantizado su derecho al estudio y al trabajo. Es un programa que se va a llevar a cabo para dar becas a todos los jóvenes que estudien en la preparatoria. Los que estudien en la universidad, en el educación superior, recibirán becas de 2 mil 400 pesos mensuales. Los jóvenes que no quieran seguir estudiando porque desean incorporarse al trabajo, se les va a contratar y se les va a dar un sueldo como aprendices. Se les va a comisionar a talleres, empresas, comercios. Se les capacitará para el trabajo y se les pagarán 3 mil 600 pesos mensuales. Lo puedo resumir en una frase: ¡Becarios sí, sicarios no! ¡Trabajo sí, delincuencia no!

“Ahora se rechaza a los jóvenes cuando quieren ingresar a la universidad con la mentira de que no pasan el examen de admisión. Cuando no es cierto. ¡No hay ocupo en la universidades públicas porque no encuentran el presupuesto suficiente! Vamos a apoyar la educación pública gratuita en todos los niveles de escolaridad. Ya no va existir ésta política privatizadora de la educación que consiste en excluir, hacer a un lado a los jóvenes para que estudie nada más el que tenga para pagar la colegiatura. Ya no va a suceder así. Yo no estoy en contra de la educación privada. El que tenga para pagar una escuela privada, lo puede hacer. Pero el gobierno tiene que garantizar la educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles escolares. La educación no es un privilegio. Es un derecho de todo el pueblo. Vamos a cumplir con ese compromiso.”

También dirigió un mensaje a los profesores. Les dijo que tan pronto triunfe su movimiento, “vamos a cancelar la mal llamada reforma educativa. La mal llamada reforma educativa no tiene nada que ver con mejorar la calidad de la enseñanza. Es un fraude”. El pronunciamiento fue secundado con enorme júbilo.

Agenda propia

“Esto lo impusieron cumpliendo con la recomendación desde el extranjero de aplicar reformas estructurales” manifestó. “¿Cómo hemos estado de mal en los últimos años que ni siquiera se aplica una agenda propia? Desde el extranjero manda las recetas de lo que tienen que hace los gobiernos de México. Allá en Washington inventaron lo de las reformas estructurales y los gobiernos peleles y títeres de México las han venido imponiendo. Ya aplicaron la reforma fiscal, que no es más que aumento de impuestos. Ya impusieron la reforma laboral, que no es más que dejar sin derechos a los trabajadores. Ya impusieron la reforma energética que no es más que privatizar la industria eléctrica y el petróleo. Y ya también impusieron la mal llamada reforma educativa que no es más que someter al magisterio nacional”.

“Por eso, al triunfo de nuestro movimiento, no le vamos a hacer caso a esas recomendaciones. No vamos a tener la agenda que se dicte desde el extranjero. Vamos a tener en nuestro país y como gobierno libre y soberano, nuestra propia agenda. De acuerdo a las necesidades del pueblo de México. ¿Cuáles son los temas principales de esa nueva agenda? Primero: acabar con la corrupción. Segundo: acabar con los privilegios. Tercero: que haya justicia. Cuarto: que se termine la inseguridad y la violencia. Y cinco: que haya una auténtica, verdadera democracia. ¡Esa es nuestra agenda!

“Vamos también a frenar todas las privatizaciones. Ya no se van a seguir entregando los bienes del pueblo y la nación a particulares. No se va a privatizar el agua. No se va a privatizar la salud, el ISSSTE, el Seguro. Y aunque no les guste a los conservadores, va a aumentar la pensión a los adultos mayores”.

Entre los concurrentes había quienes portaban playeras con la siguiente inscripción en el dorso: “Tú eres el Obrador de tu propio destino, vota por quien se te Peje la gana”. El fundador de Morena prometió establecer la pensión universal para la población de la tercera edad. “Se los digo porque ese programa salió de ésta cabeza y éste corazón”, señalando con su índice a la altura de su costado izquierdo y de su sien. “La pensión mensual será de mil 200 pesos para todos los adultos mayores después de 65 años, como en la Ciudad de México”.

Pecado social

“Ellos se roban el dinero del presupuesto y cuando hay elecciones reparten migajas. Es cuando empieza la repartidera. Es cuando compran los votos de a 500 o mil pesos. Andan con la cangurera llena de dinero en efectivo. La gente hasta les da las gracias a los corruptos. Y nos dicen: ¿ustedes qué van a dar? Intimidan a la gente sobre todo a los más humildes, con necesidad, a votar por sus verdugos. ¡Se vota por los que le roban al pueblo! Cada vez que hay elecciones es lo mismo: empiezan a repartir despensas, frijol con gorgojos, láminas de zinc, láminas de cartón, tinacos, pinturas, aparatos electrodomésticos. En algunos lugares pollos, chivos, borregos, puercos, cochinos, cerdos, marranos; eso es lo que son. ¡Sinvergüenzas! ¡Corruptos! Todo el que entrega despensa. Todo el que entrega algo a cambio del voto, sin ninguna duda es un corrupto. ¡No hay que ser cómplice de esa corrupción!” Posicionamientos que nuevamente fueron aclamados por el público.

“Estoy hablando con pastores evangélicos. Estoy hablando con sacerdotes de la iglesia católica”, comentó. “Para que ayuden a orientar a la gente porque eso es “pecado social” y lo puedo probar. En la Biblia hay un pasaje donde un personaje se valió del hambre de su hermano para quedarse con su herencia, por un plato de lentejas. Eso es lo que hacen estos corruptos. Hasta el Papa Francisco condena esta práctica perversa de empobrecer al pueblo y luego traficar con el hambre y la pobreza de la gente. Insisto mucho en esto porque es lo único que les funciona a estos corruptos. No la guerra sucia que digan que México va a ser como Venezuela y que soy populista, que soy mesiánico, y que estoy loco. Eso no les funciona. Lo que sí les funciona es la compra del voto. Nos lo acaban de hacer en el estado de México. Ahí compraron miles de votos para imponer al primo de Peña Nieto. Le quitaron la gubernatura a la maestra Delfina Gómez Álvarez. ¿Saben cómo se hizo ese fraude? En las ciudades. ¡Por eso da coraje! Donde la gente es más libre, tiene un poco más de información y hay menos necesidad, ahí gana siempre la oposición. En Ecatepec, que es el municipio más poblado del país con más de dos millones de habitantes. En municipios que antes ganaba el PAN como Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, ahora ganó Morena. Pero en municipios más pobres del Estado de México como por ejemplo Tejupilco, en Atlacomulco, o en municipios cercanos a la tierra caliente de Guerrero y Michoacán, ahí compraron votos al por mayor. Por eso hay que hacer mucho trabajo de información, de orientación. No decir: yo no vendo mi voto. Está bien, qué bueno que hay mucha gente que no vende su voto a pesar de tener necesidad. ¡Pero no olvidemos que desgraciadamente hay 70 millones de pobres en el país! ¡Que hay hambre en este país! ¡Muchas necesidades! Entonces tenemos que participar y animar a la gente para que resista y tenga confianza de que nosotros no vamos a traicionar al pueblo. Quien les habla no va a fallarles. Tengo tres principios que me guían: no mentir, no robar, no traicionar al pueblo. Me pueden llamar “peje” pero no “lagarto”.

También hizo un llamado a no caer en el conformismo ante la pobreza. “¿Qué quiere la mafia del poder? Que el pueblo acepte que el que nace pobre, muera pobre. ¡Nooo! ¡Hay que rebelarse frente a esa condena! El hijo del campesino, del obrero, del maestro, del comerciante, puede salir adelante, ascender en la escala social, con el estudio, con el trabajo. ¡No conformarnos con la pobreza! ¡No conformarnos con la mala vida! ¡No ser masoquistas! Luchar para que las cosas cambien. Así como están luchando Ustedes. En este día, a ésta hora. Aquí no vienen por despensas. Vienes por su propia voluntad. Por su propio pie. Por eso si tuviera sombrero, me lo quitaba”, remató.

Con tres “Viva México”, a las 14:26, López Obrador terminaba su discurso agradeciendo a la concurrencia por su asistencia. Y todavía se tomó un par de minutos para presentar a dirigentes locales, estatales y nacionales del PES, PT y Morena que lo acompañaban, así como aspirantes a diversos cargos de elección.

Y ya con un pie fuera del estrado, le pidieron quedarse para entonar el Himno Nacional… Finalmente se retiró abriéndose paso entre la multitud. La gente eufórica se despedía del precandidato. Con cierta desesperación, lo querían saludar, tomarse la selfi o solo tocar sus ropajes.

López Obrador se transporta en una camioneta de reciente modelo. Con la diestra extendida dice adiós. Los vendedores de recuerdos (souvenirs)aparecen por todos lados (gorras, calendarios, playeras, peluches, tazas, libros…). ¡Es una romería!­

Se va el precandidato; aunque prometió volver. Recorrerá los rincones más apartados del país. Es el último sprint rumbo a la Presidencia de la República.