Venustiano Carranza, tapizada de autoelogios

 

Por Regina Pavón

Los hermanos Moreno Rivera (Julio César e Israel), y después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidiera destituirlo por desacato, iniciaron una escalada de autopromoción y autodefensa en la delegación Venustiano Carranza.

Los consanguíneos perredistas, a quienes han sido señalados por los vecinos como verdaderos pillos izquierderos que han incumplido con el mandato de gobernar y se han dedicado a otorgar permisos de construcción de enormes edificios en zonas habitacionales donde sólo está permitido levantar obras de tres pisos, también están acusados de amenazas y de mantener, mediante el terror, control férreo de los comerciantes callejeros y establecidos.

Asimismo, reconocieron que la decisión de la SCJN fue la correcta, ya que de esa manera se quitan de encima a ese par perredistas que, por cierto -indicaron- tienen en la nómina a toda la familia en lugares muy estratégicos: “¡donde hay dinero sucio!”, aseguraron.

“Que las autoridades del gobierno de Mancera se den una vuelta por la colonia Jardín Balbuena, sobre todo por la calle de Cecilio Robelo, y podrán ver todas las construcciones nuevas que se han levantado de manera ilícita y delincuencial, ilícito en donde también se encuentran inmersos servidores públicos del Gobierno de la Ciudad de México, aseguraron. 

En ese tenor, los denunciantes pusieron de relieve que los hermanos Moreno Rivera, y con apoyo de trabajadores de la delegación, iniciaron durante la madrugada de hoy, la colocación de mantas en donde se lee que los vecinos de la demarcación califican como un hecho por demás incongruente, que los  ministros de la SCJN hayan decidido mandar al demonio a Israel, el hermano menor de Julio César y uno de los servidores públicos más corruptos en la historia de la Venustiano Carranza.

Ante ello, los residentes indicaron que las “obras” realizadas tanto por Julio Moreno, Ballesteros e Israel, fueron solamente trabajos de relumbrón, por lo que deberían ser investigados a fondo y de ser posible enviarlos a la cárcel, al igual que a muchos perredistas que han lucrado con la confianza del pueblo. Poner lámparas baratas en las calles que lanzan luz color “lila”, no es sinónimo de seguridad  ni de bajar el índice de delitos en la demarcación, concluyeron