LA VIDA EN ROSA

 

 

CRISTINA ROMÁN PINEDA

Nicolás de Crécy es considerado actualmente uno de los exponentes más importantes de Francia en cuanto a novela gráfica. En 2014 realizó un recorrido de 45 días por México con el auspicio de la Casa Louis Vuitton.

La curadora Sofía Neri refirió que el artista recorrió la ciudad de México y colonias como la Tabacalera, el Centro Histórico, Santa María la Ribera, San Rafael, Juárez, Roma, Polanco, Santa Fe y Coyoacán, entre otras.

Fuera de la Capital del país estuvo en Teotihuacán, en el Desierto de los Leones, Tepoztlán, Zipolite, Puerto Ángel y Cuetzalan.

De Crécy realizó 100 acuarelas durante esa residencia y se escogieron 66 para esta exposición. Este artista ha trascendido a las artes visuales debido a su pericia narrativa, plástica y técnica. En esta serie el público descubrirá que la precisión de sus trazos, combinado con la delicadeza de la acuarela transmiten variaciones anímicas en las atmósferas, así como gran emotividad.

En el recorrido destaca una elaborada pieza titulada Vista de la ciudad, donde puede verse nuestra urbe iluminada de noche con grandes edificios como la Torre Mayor o la Torre de Pemex.

Asimismo se muestra la acuarela Piñata, donde puede verse a una familia a bordo de un auto compacto, transportando en el techo una colorida piñata casi tan grande como el vehículo.

Otra obra emblemática de la muestra es la acuarela Alrededores del metro Allende, donde vemos transeúntes, un microbús que va a San Lázaro, un perro que cruza y voltea hacia un motociclista y un puesto de periódicos con los titulares del día.

En la acuarela titulada Colonia Condesa aparece como punto central un puesto de gorditas, sopes y quesadillas, así como varios clientes esperando sus órdenes. Destaca también un trovador con sombrero que toca frente a un pequeño tanque de gas y luce un sombrero de copa adornado con una cinta con motivos patrios.

Tal como lo indica su título, la obra Plaza Giordano Bruno, Colonia Juárez, muestra la figura de la famosa estatua del astrónomo quemado en la hoguera por la Santa Inquisición, quien mira hacia una iglesia cercana enmarcada por altos edificios.

En otra escena de noche, de Crécy plasma el tráfico de Circuito Interior con autos cuyos colores se antojan lúgubres, contrastando con los anuncios espectaculares que exhiben ofertas para renovar el seguro del auto o promocionan una marca de ron.

En un audiovisual que se presenta como parte del recorrido, el propio Nicolás de Crécy describe su gusto por viajar sin prepararse y convertir a su mirada en un instrumento virgen para absorber todo lo que lo rodea en cada país.

El atita dijo en su momento que: “Descubrí la Ciudad de México en forma intuitiva. Es una ciudad sumamente rica y orgánica. La luz, los colores y la arquitectura barroca son extraordinarias. Es una ciudad paradójica donde cohabitan los opuestos, de igual manera que en mi propio universo”.

Otros lugares y recintos plasmados por el artista son la iglesia de San Miguel Tzinacapan, la Pirámide del Sol en Teotihuacán, la Catedral Metropolitana, el Ángel de la Independencia, la Parroquia de Nuestra Señora de la Natividad y la carretera 175 entre Oaxaca y Puerto Ángel.

La exposición Nicolás de Crécy. Bitácora mexicana, se exhibe hasta el 29 de octubre en la Sala Gamboa del Museo de Arte Moderno.